Fin del verano

DSC04859En toda Cuba septiembre todavía es un mes caluroso. Sin embargo, es el mes que marca el fin del verano. El sol sigue calentando y sofocando con sus rayos a personas, plantas y animales, pero las playas, campismos y centros de recreación recesan del bullicio de sus visitantes. Todo esto se debe a que en septiembre da comienzo el nuevo curso escolar y niños y jóvenes se enfrentan a nuevas etapas de sus vidas.

Así sucedió en Gibara. Este lunes, 5 de septiembre, las puertas de los centros educativos se abrieron para dar inicio al curso escolar 2016-2017. En las casas, desde días anteriores, se preparaban condiciones: el entalle de los nuevos uniformes a la medida requerida por el reglamento escolar, el pelado en los varones, las medias largas en las chicas, los zapatos nuevos, los forros para los libros y libretas, las mochila… DSC04888Algunos de estos requisitos no son fáciles de conseguir para todas las familias, pero, a la hora de que suene el timbre en todos los centros educacionales y se salude la bandera para cantar el Himno Nacional, todos los estudiantes mostrarán sus uniformes limpios y planchados y sus zapatos relucientes.

A mi me tocó acompañar a mi hija a su primer día en el Preuniversitario “Luis Martínez Almaguer” de Gibara. Una mezcla de alegría, tristeza y añoranza invadió mis sentidos. Alegría porque mi hija arriba a una etapa en la que no es una niña, pero tampoco una mujer. Una etapa en la que hay que arraigarles los valores como las raíces a la tierra y conducirlos con riendas fuertes como a los caballos cerreros. Un error y todo el esfuerzo de padres y profesores se viene abajo. Tristeza porque se va dejando atrás la inocencia de la niñez, se van dejando atrás los días en el Círculo Infantil, la caída del primer diente de leche, los maestros de la primaria, las fotos de quince y la pubertad. Pronto le crecerán las alas y volará, quizás muy lejos o quizás cerca, pero dejará un terreno sembrado donde podrá recoger sus propios frutos.DSC04908 Y, por último, añoranza, el recuerdo de mis años de adolescente en una escuela parecida, con un uniforme diferente, amarillo igual que el de la Secundaria Básica, pero con un claustro de profesores igualmente preparado. Ahora cuentan con mayores privilegios: tienen un profesor de la familia y un psicólogo en los cuales apoyarse ante cualquier dificultad, laboratorios de computación con acceso al correo electrónico y laboratorios de otras materias como Física y Química, donde pondrán en práctica lo estudiado en clases.DSC04912

¿Cuáles serán sus inclinaciones futuras? Cuando a mi hija le hicieron esta pregunta en el primer día de clase, no supo qué responder. Hasta ahora no se inclina por una profesión concreta, pero lo que sí tiene bien claro es que tiene que estudiar para aprender, no para aprobar. Tiene que estudiar para prepararse para la vida y para que, cuando lleguen las opciones de carrrera en el duodécimo grado, pueda elegir la que esté a su alcance y sea de su agrado. Al final, con el tiempo, seguirá su propio camino, pasarán muchos veranos, el sol seguirá brillando, en las playas continuará el indetenible vaivén de las olas, y en nuestras calles, cada septiembre, volverá a verse el desfile de uniformes multicolores que se dirigen a sus escuela para dejar trazada su propia historia.

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