Doscientos años de historia y Gibara sigue adelante. Con una apretada agenda de actividades culturales, continuamos los gibareños festejando el bicentenario de la villa.
En esta segunda jornada, múltiples fueron los escenarios que se colmaron de público. En horas del mediodía, niños y familiares se reunieron en la Casa de la Cultura para reír y jugar, mientras, en un salón a puertas cerrada, el actor René de la Cruz compartía su experiencia con un grupo de jóvenes al que le impartió un taller de actuación.
Mástarde, en el museo de Ciencias Naturales, se rendía homenaje a su fundador, Joaquín Fernández de la Vara Pi, naturalista y gibareño ejemplar, y a todos los que han continuado su labor.
Allí, bajo la magia de los rayos de sol que traslucen los vitrales, niños de un proyecto comunitario representaron etapas de su vida. La comida tradicional gibareña estuvo representada por la Asociación Culinaria que nos brindó la posibilidad de degustar platos tan nuestros como el arroz con pescado, camarón en salsa y croquetas de marisco, entre otros. La ocasión fue propicia a demás para presentar un nuevo ejemplar en exposición, el esqueleto de un delfín, que años atrás recaló a nuestras costas y que fue recuperado gracias a la labor de los trabajadores de este museo. Para amenizar la ocasión nos acompañó el septeto Villa Blanca con su amplio repertorio de música tradicional cubana.

Al dejar este encantador lugar, nos captó la atención la tertulia que se realizaba en la Biblioteca Municipal, dónde se conversaba sobre las costumbres gibareñas y el legado que dejaremos a las futuras generaciones. El humor estuvo a cargo de “Pancho y Cundo” populares actores de la TV holguinera. El dúo Atlántico, con los conocidos Jose e Israel, amenizaban el ritmo sonoro de la tarde que continuó con la retreta de la Orquesta de Concierto en el lobby del Cine Jiba.
En el horario de
la noche se repartía el tiempo entre las actividades en la casa de la Cultura y la Iglesia Parroquial. En la primera se rindió homenaje a Manolo Galbán uno de nuestros emblemas musicales, guitarrista y director musical del conocido grupo Los Zafiros. En la segunda nos deleitamos con la cálida y dulce propuesta del cuarteto “Golden Voices” que, con un magistral dominio de las voces, desarrollaron temas del cancionero nacional.
En toda esta jornada fue habitual ver llegar a Renesito, como le llamamos cariñosamente a René de la Cruz, y unirse a las actividades como él mismo dice: cómo un gibareño más.






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